06 agosto 2006

Agosto.

Mis cuadernos, el movil y la agenda demandan madrugones, documentos, llamadas... desde hace días ya, pero por ahora va marcandoles el ritmo mi cuerpo. He decidido darle el mando estos días, es más razonable que yo. Les deja hacer algo de cuando en cuando, alguna reunion sosegada, algún texto cortito, alguna llamada tranquila... cosas sencillas, sin demasiadas complicaciones. Le dejo que disfrute la felicidad del poder en mi vida, a sabiendas de que su pequeño reino termina inevitablemente a mediados de agosto, mucho me temo. Y mientras, disfruto cada día El Pais, muchisimo mas entretenido este mes, y algún que otro libro. La vida nos iría un poco mejor a todos si todos los díarios que se publicaran todo el año fueran como los de agosto. La vida nos iría un poco mas si la inundaramos un poco más de pausa y menos de prisas.

1 Comments:

Anonymous Cesar C said...

Tómatelo con calma, Jose Mari, que las noches Agosteñas son malas consejeras de actividades.

Este cura se marcha el miércoles a comprobar si hay wi-fi en Eleusis y a contemplar el atardecer sobre Thira.

Fotos prometidas.

9:07 p. m.  

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